La Dra. Cristina Villamar Ayala, académica de la Facultad de Ingeniería, lideró la creación de un sistema de biofiltración más eficaz, sostenible y económico que las tecnologías tradicionales para eliminar los contaminantes presentes en estos líquidos. Este desarrollo cuenta con solicitud de diseño industrial nacional y posee licenciamiento para proteger su propiedad intelectual, tramitación apoyada por la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación, a través de su Dirección de Gestión Tecnológica.
Las actividades domésticas, industriales y agrícolas generan diariamente grandes volúmenes de aguas residuales que contienen diversos contaminantes.
Aunque existen tecnologías para depurar y recuperar el agua para nuevos usos, muchos de los sistemas convencionales presentes en el mercado, como las plantas de tratamiento mecánicas, requieren una alta inversión, consumo energético y operación especializada.
Para dar solución a esta problemática, un equipo de investigación del Laboratorio de Investigación Interdisciplinaria en Ciencias y Tecnología del Agua Ko-YaKu de la Facultad de Ingeniería de la Usach, dirigido por la Dra. Cristina Villamar Ayala, desarrolló un biofiltro vertical para el tratamiento y posterior reutilización de aguas residuales.
Esta tecnología emplea procesos biológicos en los que intervienen microorganismos, plantas y otros materiales orgánicos, los cuales remueven los contaminantes presentes en el agua. Comparado con otras alternativas como las plantas de tratamientos mecánicas, los biofiltros se caracterizan por su bajo consumo energético y menor impacto ambiental.
De acuerdo con la investigadora, este sistema primero fue testeado exitosamente a nivel de laboratorio y después en campo. “Pudimos pilotar en tres ámbitos y zonas geográficas de las regiones Metropolitana, Ñuble y Maule, evaluando cómo se comportaba este desarrollo en contextos distintos y utilizando materiales diversos o locales. Esto nos permitió explorar el potencial que tiene la revalorización del recursos hídrico”, explica
Ejemplo de lo anterior, fue la instalación de un prototipo en el Parque del Recuerdo, específicamente al lado del galpón que utilizan las y los trabajadores de la empresa. “Levantamos un sistema de biofiltración basado en muros verticales, que logró depurar entre 1 a 5 metros cúbicos de líquidos residuales al día, los que después se destinaron en riego ornamental”, indica la Dra. Cristina Villamar.
Asimismo, este sistema alcanzó los parámetros necesarios que confirmaron la calidad del agua tratada. “Los análisis demostraron que el nivel de coliformes fecales disminuyó a los valores exigidos por la normativa para el reciclaje de agua con fines de riego ornamental en zonas urbanas. Además, observamos una reducción en sólidos suspendidos, demanda bioquímica de oxígeno y turbidez” detalla Villamar.
Entre las ventajas que la académica destaca sobre el uso de los biofiltros, indica que son una opción “más económica, más asequible, ocupa muy poca energía y no genera ruidos o lodo en comparación a las plantas de tratamientos mecánicas, siendo más viable y más sostenibles que las existentes. Además se pueden adaptar a entornos urbanos, rurales e industriales”.
En la actualidad, esta tecnología cuenta con solicitud de diseño industrial nacional y posee licencia tecnológica, tramitación que fue apoyada por la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación (Vriic), a través de su Dirección de Gestión Tecnológica (DGT). Además, el licenciamiento le permitió constituirse como spin off, bajo el nombre de Ngen SBN, proceso que fue acompañado por la Dirección de Innovación y Emprendimiento de la Vriic.
“Decidimos proteger la propiedad intelectual, porque creemos que es importante resguardar el trabajo que se ha realizado. La experiencia que hemos tenido en todo el desarrollo y escalamiento de la tecnología, nos permite definir su diseño, sus características y condiciones para que efectivamente su funcionamiento pueda llevarse a cabo en forma adecuada y con los resultados esperados”, puntualiza la Dra. Cristina Villamar.
Autora: Paola Armijo León
Fotografía: Comunicaciones Vriic
Tags: Propiedad Intelectual
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